Al agua pato

Observaba la infinitud del océano, cuando sucedió algo insólito. Un pato salió del agua y caminó hacia mí, deteniéndose a solo un metro de distancia. Sus ojos me miraban con curiosidad. «Hola», le dije con el pensamiento. «Hola», respondió el pato. Sorprendido por su contestación, pregunté «Qué haces aquí?», a lo que él, escudriñándome con sus ojos negros, respondió: «Me acerqué para verte de cerca». «¿Por qué a mí?» pregunté, curioso, dado que el malecón estaba atestado de turistas. El pato no respondió. Nos quedamos mirándonos en silencio durante unos minutos, hasta que decidí marcharme. «Qué ridículo», pensé, «acabo de hablar con un pato». Y solté una carcajada.